Te inventé aún cuando mis pasos no se cruzaban con los tuyos, te fui construyendo con las cosas más hermosas y especiales que iba conociendo y encontrando en mi viaje existencial por este planeta, tomé un rayo del sol y puse su calor en tus brazos para que cuando me abrazaras, me olvidara por completo del frío viento que antes de ti, se colaba entre mis huesos haciéndolos crujir y dándome un intenso dolor en cada movimiento, pero Dios me permitio encontrarte y tu tibieza superó mi creación.
Te inventé tomando un par de estrellas del firmamento para que fueran tus ojos, y así, cada vez que me miraras, lo oscuro que hasta entonces había sido mi camino tuviera esa luz que me llevara a guiar mis pasos con firmeza y seguridad hasta llegar al final que ya esta escrito, peroDios me permitio encontrarte y la intensidad de la luminosidad de tu mirada ha ido más allá de lo que yo pude imaginar, es tanta y tan grande, que cuando sales en la noche a caminar, los astros celosos se esconden tras las nubes al verse opacados por tus preciosos ojos.
Te inventé acariciando una nube y quise detener esa suavidad en tu piel, para que cuando mis manos cansadas de trabajar quisieran encontrarse con un milagro, me bastara rozarte para saberme cerca de Dios, pero una vez más, me quedé demasiado corto, pues tu piel es dulzura pura y mucho más suave y confortable, el milagro resalta con tan solo sentirte cerca, con sentir tu aliento, y mis manos no se cansan de dibujar tu piel, con tanto cuidado y tanta pasión, con esa dualidad que el amor y la pasión entregan.
Te inventé poniendo en ti la sonrisa más inocente de un niño que juega sin agobiarse en un parque cerca de su casa, con esa seguridad que le da saberse amado y protegido, con la tranquilidad que sólo a esa edad puede tenerse, más Dios me enseño en ti que ni en los niños conocí la alegria que tu tienes al sonreir, que basta mirarte para reír también por que contagias alegría, que desbordas felicidad y paz, que detienes el tiempo con tu risa, que haces magia y mucho más, y quizá ni siquiera te das cuenta de todo cuanto enamoras con tan solo sonreír, con tan solo amar.
Te inventé tomando lo mejor de la vida, pero he de confesar que me faltaba lo más hermoso por conocer, y lo reconocí cuando por vez primera te vi, y eres mucho mejor que mis sueños, y más grande y especial de lo que mi mente pudo construir, mucho más tierna y amorosa que lo que mi imaginación produjo, y llegué a pensar que eras tan perfecta que jamás te encontraría, que sería inútil, pero una mirada tuya mató mis expectativas, demostrándome que la realidad supera los sueños de un hombre que hoy por hoy vive profundamente enamorado de ti.
EDER VLADIMIR